Tras conocer diversos estudios del INIA (INSTITUTO NACIONAL DE INVESTIGACION Y TECNOLOGIA AGRARIA Y ALIMENTARIA) sobre las aportaciones de distintas maderas en el proceso de envejecimiento del vino y, teniendo plantaciones localizadas y clonales que pueden dar una estabilidad singular a nuestra madera, realizamos un estudio del efecto de nuestra madera de cerezo en la maceración del vino contra testigos sin madera y contra otros de roble. El resultado singular obtenido permite aportes muy diferenciados al roble, que pueden ser valorados como una buena herramienta para el enólogo en su creativa tarea, abriéndose una posible línea de investigación para valorizar nuestra madera.